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Trabajadores de Amazon en un almacén

Las exigencias de Amazon a los trabajadores de sus almacenes hacen que éstos tengan temor a represalias por faltar a su puesto de trabajo durante algunos minutos

En España es bastante conocida la precariedad de los trabajadores de Amazon que se dedican a ordenar y distribuir productos a través de sus almacenes. Tanto los transportistas como aquellos que trabajan para Amazon han estado reivindicando mejoras en sus condiciones laborales a través de huelgas que afectaron al servicio de entrega de productos de la compañía.

Los llamados "pickers" son aquellos trabajadores que dentro del almacén recorren los pasillos con un dispositivos electrónico para localizar los productos y ponerlos en un carro. Posteriormente, esos productos se embalan y al final se envían.

En Reino Unido la situación parece ser similar. En una reportaje publicado por The Sun se mostraba el miedo de ciertos trabajadores a perder su empleo si faltaban a sus puestos de trabajo. Dentro del almacén, algunos trabajadores utilizan una botella para orinar debido a que los aseos están lo suficientemente lejos de su puesto como para hacerles perder valiosos minutos a la compañía.

"Para aquellos que trabajan en el piso superior, los aseso más cercanos están cuatro plantas por debajo,", recoge en la entrevista The Sun. "La gente utiliza las botellas porque viven con el temor de tener represalias por su tiempo perdido y de perder sus trabajos".

Las exigencias de Amazon a sus "pickers" pasan por llevarles a repercutir tasas de recogida y empaquetado de productos de hasta 120 unidades a la hora.

La central de Amazon en Madrid localizada en San Fernando de Henares

La central de Amazon en Madrid localizada en San Fernando de Henares

"Debes empaquetar dos productos por minuto. No tienes tiempo ni si quiera para beber agua o ir al servicio porque sino, tendrás que darte prisa para conseguir tus objetivos", relata otro trabajador.

Huelga y represalias en España

El pasado mes de marzo, en las centrales que realizan las labores de paquetería y logistica en los centros de Madrid, los sindicatos convocaron a los trabajadores a la huelga para luchar por mejores condiciones laborales.

El convenio caducó a finales de 2016 y desde entonces la empresa estuvo negociando con los trabajadores para actualizarlo. La empresa trató de implantar un convenio que rebajaba las condiciones laborales del centro, lo que afectaba principalmente a los sueldos, sobretodo en los de los especialistas de categorías superiores. La rebaja salarial se traducía entre 2,000 y 4,500 euros anuales para los nuevos empleados y los actuales verían congelados sus nóminas de manera indefinida.

La rebaja salaríal propuesta por la compañía afectaba también a las horas extras y a los días de libranza. Se exigía a los trabajadores pasar de tener un fin de semana libre cada cuatro semanas a uno cada cinco.

Tras la huelga acontecida durante el mes de marzo, algunos trabajadores fueron citados en las oficinas de sus subcontratas para "extender" su relación con Amazon. Pero según informa el diario digital El Español, los trabajadores que fueron citados encontraron su carta de despido.

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